¡Aguas, aguas! | Pulso Diario de San Luis

Qué tonificante charlar con ex jugadores del futbol profesional como el inolvidable portero Jesús de Anda y el singular Rolando Jiménez, la sin par cronista Rocío Morales y el goleador del campeonato del Futbol 5, Rubiel de la Cruz, sobre todo cuando se comparte el pan y la sal como lo hicimos el sábado anterior en el restaurante del acogedor Club Libanés, cuando celebramos el Día del Cronista Deportivo.

Chuy y Rolie tienen muchos temas para hacer de su plática un tesoro de conversación pues recuerdan nombres, equipos, directores técnicos, resultados de juegos, anécdotas, colores y hasta el diseño de las playeras de los clubes del ayer.  Jesús vino a jugar a San Luis procedente de aquel aguerrido equipo de los Tiburones Rojos del Veracruz.  Rolando, jugador portentoso y ganador de uno de los programas culturales más relevantes de la televisión, es dueño de una cultura general envidiable, recuerda sus días de futbolista profesional pero reconoce que a su edad y por el tonelaje acumulado le es difícil echarse una cascarita futbolera en estos días. Una espalda lastimada no va jamás con la exigencia corporal del deporte, pues.

Ambos escribieron hazañas muy relevantes jugando en aquella época “de oro” en que los Santos del San Luis y el Atlético Potosino tenían un extraordinario poder de convocatoria y llenaban con sus seguidores el glorioso estadio “Plan de San Luis”.

Un desayuno en el Club Libanés reunió a la familia periodística deportiva con toda esa inigualable alegría que la ha distinguido siempre.  Saludos, besos a las compañeras “desde luego en sus sonrosadas y tersas mejillas”bromas, pláticas de los temas deportivos más relevantes del día.  Rocío fue una de las damas que más besos recibió, pues también ¡estaba muy besable! Los invitados especiales disfrutaron de ese ambiente que siempre está salpicado de gracia y compañerismo de la gente de la prensa de los deportes.

Hacemos la firme promesa de hacer más por la Aspocrode “Asociación Potosina de Cronistas Deportivos” pues la unidad entre quienes la integramos debe ser fuerte, inquebrantable. El deporte lo merece y nuestros directivos también.

La crónica deportiva, amigos lectores, jamás había tenido la importancia que los medios masivos de comunicación le dan en nuestros días.  Muchos años atrás era considerada como información “de segunda”, y los periódicos la publicaban en sus páginas interiores, escondida, reducida al tener qué recibir los “pases” de las notas de la primera plana de información general.

Pero los grandes reporteros, los magníficos redactores y los extraordinarios artistas de la lente que fueron surgiendo en el periodismo nacional y de provincia, fueron creando el grandioso universo informativo del deporte.  En la dedicatoria de José Manuel Santoyo, ex dirigente nacional de la Femecrode en la foto del momento de la entrega del trofeo Fray Nano a su servidor en el lejano 19 de noviembre de 1998, sus palabras tienen toda la verdad: “Amigo Miguel Mora: Esperando continúes con mayor esfuerzo dentro del periodismo deportivo, te entregamos este reconocimiento.  El periodismo deportivo es hoy más que nunca, el baluarte del desarrollo social”.

Y aunque tiene sus bemoles, la información que manejamos se refiere más a las hazañas del hombre en el universo deportivo,  a sus aspiraciones, a sus ideales, a su comportamiento dentro y fuera de las canchas, de los cuadriláteros, de los diamantes, de los velódromos.  En otros aspectos, también debemos de consignar la caída de los ídolos, por sus errores, por sus actuaciones fuera de la ley, por la violencia en el juego y también por la corrupción de la cual no han podido escapar.

ESTAMOS A TIEMPO

¡Aguas! El diablo anda suelto en los estadios de futbol de nuestro amado territorio.

Esos enfrentamientos a insultos, golpes, pedradas, tarascadas, escupitajos y hasta puñaladas, pueden desatar tragedias muy lamentables no sólo entre los rijosos, sino entre los aficionados pacíficos que aún creen en el futbol espectáculo, ese deporte que mueve a las multitudes y que produce una explosiva satisfacción cuando es marcado un gol y da el triunfo al equipo de “nuestros amores”.

América ha dado un paso muy significativo para tratar de evitar más violencia en los estadios mexicanos al decidir negarles la entrada a los llamados “grupos de apoyo” que sólo son porras agresivas a las cuales más les importa el desmerequetengue que el espectáculo en la cancha.

Es urgente tomar medidas drásticas para frenar esa ola violenta en las tribunas y el primer paso es prohibir el consumo de bebidas alcohólicas y drogas diversas a quienes asisten a apoyar a sus equipos predilectos.  Esto será un golpe a la economía de las directivas y de los concesionarios de los estadios, pues de la venta de alcohol y cerveza obtienen tantas ganancias que ni usted ni yo sospechamos.

Es curioso que muchos pseudoaficionados a los espectáculos públicos, como el futbol, los toros, el basquetbol, las carreras de autos, asisten con medio estoque en su alcoholizado organismo y cuando están en el graderío hacen gala de un despiadado juego de garganta para seguir ingiriendo las espirituosas bebidas para deshinibirse y mostrar lo más bajo de su comportamiento.

¿Será posible cambiar esta formar de pensar del aficionado desmadroso?  Muy difícil pero no imposible.

Están muy bien los cercos policiacos en la cancha y fuera del estadio; comprensible es la decisión de encarcelar a los rijosos, de sancionarlos con impedirles el acceso a las tribunas en plazos de tiempo prolongados, de destinar lugares específicos a los porristas, pero no a desalojar al aficionado visitante antes que el partido termine, pues como el resto de los asistentes, paga por ver un juego completo.  Preferible es brindarles una efectiva protección quince o treinta minutos después del silbatazo final del árbitro, para dejarlos ir en paz, protegidos, de regreso a sus lugares de origen.

Esto, como una medida precautoria bien implementada.  De otra forma, estarán los cuidadores del orden propiciando el enojo de los visitantes y la explosión de su ira al impedirles ver el final del partido.  Esperamos que la próxima visita de los millares de seguidores de los Tigres sea placentera, que vengan a disfrutar de un juego limpio, de caballeros y que los jugadores del San Luis saquen la casta, jueguen al tú por tú y logren los tres puntos en disputa, pues la “quema” del descenso está cerca, muy cerca.

¡Hasta el martes próximo DM!

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